"¡Como te pareces al agua, alma del hombre!
¡Como te pareces al viento, destino del hombre!"
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)
Cuando el alma se hace agua y el pecho se desborda en ternuras y amores, nada puede detenerlo, ni siquiera el temor a ser dañado. ¿Será porque el amor no puede ser atrapado, ni manipulado, ni escondido, ni deshonrado…?
El amor -el afecto- perfuma la mirada, los gestos, las ilusiones, la vida entera del ser que ama. Y sus amores quedan prendidos del árbol de la vida como flores blancas en las ramas del almendro.
Dice un antiguo poema romance, anónimo:
“No me mires, que miran
que nos miramos,
y verán en tus ojos
que nos amamos…”
Me alegra comprobar como lo mejor de la vida hace su nido en tus manos.
Emilio M.
Il trovatore e la luna
(por ceekay1952)




















